Penumbra

La naturaleza es Dios con su propia creación, para vivirla, saborearla y disfrutar de su belleza, se compone del aire que respiramos, los montes, las plantas con sus aromáticos colores, los árboles, los campos, los manantiales, los ríos etc. Todo en su conjunto forman una armonía y un bienestar. Pero cuando este aire se enfurece, las plantas son pisoteadas, los montes son quemados, los campos inundados, los manantiales se secan, las lluvias caen ácidas, la vida ya no se saborea y dejamos de disfrutarla en su belleza.



¿Todo eso porque?. Somos coaccionados mentalmente por algo que no vemos y que desconocemos, todo esta impuesto por ese mundo que se ignora, unos insultan, otros maldicen, otros rechazan a sus semejantes, el separatismo esta servido y presente; ­ el rico ignora al pobre al ser rechazado, y el pobre no puede ver al rico, y ambos no se dan cuenta que son iguales ante Dios, los dos nacieron de mujeres, y los dos terminaran sus vidas sepultados.
Entonces. - ¿En donde esta la contrariedad?. - Esta en nosotros mismos cerrando el corazón a los demás, lo endurecemos, y la luz que debería entrar se queda fuera tras la puerta.

Dejando solo pasar a quienes no debiera, y este o estos huéspedes que desconocemos por no creer en ellos, se engrandecen y consiguen dominar el ambiente, se aposentan y no dejan pasar a quien no les conviene, dejando un alto malestar en el ambiente, a estos hermanos se les suele dar el nombre de entidades del astral inferior, son los que se quedan vagando por la tierra o sea a nuestro nivel, lo niegan todo, y disfrutan de que se les haga caso, sus energías negativas causan estragos a quien les sigue.

Somos todos incautos, vamos sucumbiendo sin darnos cuenta de lo que nos ocurre, siendo inculcados por ellos en los hogares, en la vida publica, y por que no decirlo también hasta en el mundo político. Se hacen muchas oraciones, pero ninguna de ellas van dirigidas con intención a estos seres que se divierten causando el daño, por este motivo existe violencia en todas partes, accidentes en carreteras, gente que se embriaga o se droga, todo un panel de calamidades.

Debemos de reconocer que son nuestros hermanos, también hijos de Dios, y no son demonios como los llamamos, no han sabido comprender el significado de la palabra Dios, amor sobre todas las cosas, cuando pasaron por la tierra no tuvieron la oportunidad de una buena escuela, estos seres desconocen totalmente la palabra amor.

Son espíritus que solo conocieron la miseria y la injusticia, y su único camino es la venganza, hasta que el Padre decida retirarlos del plano terrestre y trasladarlos a otros planos donde puedan cambiar y rectificar sus errores o malas acciones, les hace falta conocer el amor por medio del sufrimiento y saber que existe un Padre que los ama por encima de todo, debemos de cambiar porque de lo contrario lo pasaremos muy mal y somos nosotros los culpables. ­ ¡Démonos las manos en son de paz!.


Álvaro Peiró Ibáñez 28-9-06
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