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Mis Hermanos los Árboles


Vosotros los árboles no estáis solos, unos con otros os hacéis compañía, y al mismo tiempo tenéis el don de la comunicación en la que sacáis vuestras propias conclusiones, es algo imposible de definir, pero as¡ es; cuando amanece esa luz solar que llega de lo alto, os proporciona la alegría de vivir iluminando vuestra arboleda, y al mismo tiempo derramando la energía necesaria para subsistir; cuando soplan los vientos, su brisa fresca acaricia vuestras ramas florecidas, poniéndolas en movimiento, como si os saludarais los unos a los otros; cuando llueve esa cortina cristalina aparte de daros vida os mantiene.


Los pájaros esos saltarines de hermosos plumajes cuando se pasean revoloteando, encuentran también su descanso y al anochecer su dormitorio en vuestras ramas, es tan frondosa vuestra copa arboleda que servís de parasoles tanto en los parques como en los paseos, alfombrando las avenidas con vuestro follaje en otoño. Vuestras energías son necesarias para la sobrevivencia de los humanos, dándoles bienestar en verano, y a su vez vosotros también la percibís de nosotros, no podemos sobrevivir los unos sin los otros, así esta establecida la ley Universal.

Podéis convertiros en centenarios o milenarios; vosotros no pedís, dais esa sabiduría cual semilla fue creada para daros vida, sois gigantes en silencio: ¿Cuánto habréis presenciado en el tiempo?. Épocas desde calles iluminadas por antorchas, jinetes montados a caballo, pasando por otros adelantos como farolas iluminadas por gas, desfiles militares, manifestaciones, revoluciones, fiestas callejeras, carruajes paseando a sus damiselas, cambios de urbanismo.

­¡Cuantas generaciones pasadas!, monarquías, republicas, gente trabajadora. Sin moverse, cuantos conocimientos adquiridos, en cambio que poco se os ha respetado, ni se ha pensado en vosotros, tampoco se os ha dado las gracias por esos bosques adornados que habéis formado, eso si, en vuestra corteza se han grabado fechas, se han incrustado nombres y hasta corazones, el amor siempre representado.
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En cambio vosotros lo habéis soportado con resignación. ­¡Que podíais hacer si los veíais tan acaramelados!. ¡Si se pudieran escuchar vuestros lamentos!, lo mismo que esas gotas invisibles que son las lagrimas del dolor; hermanos Dios os ha dotado de fuerzas y por una semilla diminuta se han formado enormes raíces. ¡Cuan grande es la madre naturaleza que a todo le ha dado vida!. ¡¡Bendito seas Padre por tanto amor!!

Álvaro Peiró Ibáñez 10-5-06
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